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domingo, 30 de diciembre de 2007

Precios agrarios del campo al cielo




Para finalizar con la serie de artículos que abordan el incremento de los precios agrarios he elegido este reportaje que aparece en el diario EL PAIS. Aunque se aborda la misma problemática que en los dos artículos anteriores, se reseñan algunos puntos que no aparecían en los dos artículos previos.

Precios agrarios del campo al cielo


El aumento de las cotizaciones en origen cogió a la UE con la despensa vacía

VIDAL MATÉ 30/12/2007


Tras mucho tiempo en una posición discreta y actuando incluso como freno al aumento de los precios al consumo, en 2007 estalló la alimentación. La subida espectacular de los precios de una serie de materias primas básicas para la alimentación animal y humana y su repercusión en el incremento del coste de los productos transformados han constituido el hecho más importante en los últimos 12 meses en el sector agrario y la industria agroalimentaria.

El pasado mes de noviembre, el incremento interanual del IPC se elevó al 4,1%, la tasa más alta en los últimos 22 meses, con una subida del 30,5% en la leche, el 14,1% del pan, 8,6% en quesos, 10,6% en los productos lácteos y el 11,4% en los pollos. El sector agrario se ha beneficiado de la nueva situación de precios al alza y ello ha supuesto reabrir el debate sobre el papel de la Política Agrícola Común (PAC) para el aprovisionamiento de materias primas. Pero, con la mirada puesta en los consumidores, las subidas también han vuelto a poner sobre la mesa el proceso de formación de precios de los productos transformados, desde los márgenes de las industrias agroalimentarias, hasta los aplicados por una distribución cada día en manos de menos grupos.

Los expertos temen que la subida experimentada en esta campaña no sea solamente una situación coyuntural, sino que nos hallemos ante el comienzo de una nueva fase en la que se acabe la alimentación barata. La situación actual, aunque con menos virulencia, se podría prolongar en el futuro ante la existencia de un nuevo escenario de las producciones y la demanda alimentaria mundial.

Las razones de las subidas

El incremento de los precios de las materias primas para la alimentación en su conjunto ha tenido un doble impacto. Para una parte del sector -cerealistas, productores de girasol o de leche de vaca- ha sido la cara de la moneda. Por el contrario, para las cabañas ganaderas de ovino, porcino, vacuno o conejos ha supuesto la cruz al no poder trasladar el incremento de 35% en los precios de los piensos a las cotizaciones de las carnes.

Esta situación de subidas de las materias primas ha respondido especialmente a cinco factores, algunos de los cuales se van a mantener en el futuro.

En primer lugar, por la existencia de unas producciones a la baja en el mundo provocadas por las malas cosechas en cereales y oleaginosas. España, debido al fuerte crecimiento de sus cabañas ganaderas intensivas como porcino, vacuno o la avicultura, es uno de los países del mundo más dependientes de las importaciones para la alimentación animal, con unas compras medias de entre 10 y 12 millones de toneladas anuales. Por este motivo, aunque la producción de cereales en la última campaña en España fue de 23,6 millones de toneladas, una de las más elevadas de la década, el comportamiento alcista de los precios se ha debido al funcionamiento y las tensiones de los mercados internacionales.

El incremento de los precios de los cereales, productos lácteos u oleaginosas se ha debido, en segundo lugar, a un aumento de la demanda en todo el mundo, muy especialmente en países asiáticos como China o India y del norte de África. El tránsito de más de 1.000 millones de personas de una economía de subsistencia a nuevos consumidores ha cogido a la oferta con el pie cambiado, provocando problemas de precios no sólo en países ricos que pueden pagar mayores precios, sino en países pobres que no pueden hacer frente a las nuevas cotizaciones.

En la subida de los precios de una serie de materias primas para la alimentación animal y humana, han jugado igualmente las operaciones especulativas de los fondos de inversión, que han vuelto a este tipo de opciones a la vista del comportamiento de los mercados.

El destino de producciones de cereales, oleaginosas o proteaginosas para la obtención de biocombustibles -reduciendo la oferta para alimentación animal o humana- ha tenido igualmente un impacto en la subida de los precios de las materias primas, aunque el volumen utilizado hasta la fecha no ha sido importante. Su efecto podría ser más elevado en el futuro.

Finalmente, en el caso de la Unión Europea, la subida de los precios en todos los países, no solamente en España, respondería en parte muy importante a la inexistencia de stocks en las producciones básicas. Frente a la política comunitaria anterior, las últimas reformas han impulsado la eliminación de los mecanismos de intervención para regular mercados y eliminar los stocks públicos. Con los mismos objetivos, en los últimos años se han desarrollado apoyos y medidas para favorecer el abandono de producciones agrícolas y ganaderas.

Almacenes vacíos

Fruto de esa estrategia, en la actualidad, la UE tenía sus almacenes vacíos en producciones como leche y derivados, cereales o carnes. Los responsables comunitarios han considerado que regular mercados mediante compras de excedentes era una política muy costosa. Así, de montañas de mantequilla, leche en polvo, cereales o balsas de aceite, se pasó a stocks cero, salvo en alcohol vínico o azúcar. Esa política se ha traducido en este momento en la necesidad de acudir a las importaciones a precios caros y que los consumidores paguen un doble impuesto. El primero, como ciudadanos comunitarios financiando las ayudas de la PAC y, en segundo lugar, pagando los alimentos más caros en la tienda, cuando el objetivo de la PAC era ofrecer una alimentación abundante y barata.

En medios agrarios no se descarta que la subida de los precios de las materias básicas en origen sea una razón más en manos de la Comisión Europea para justificar que los productores ya tienen unos buenos ingresos con los precios de los mercados y que no sería un trauma eliminar progresivamente las ayudas actuales al sector agrario. Bruselas, lejos de aumentar los fondos para ayudas directas al campo, tiene sobre la mesa una importante propuesta de recortes de las mismas hasta 2014 para destinar esos fondos al desarrollo rural. Una coyuntura como la actual, con precios elevados en origen, es igualmente un factor que puede utilizar la UE para seguir con los recortes sin deteriorar las rentas agrarias.

La estrategia comunitaria de reducir excedentes se justificaba en la posibilidad de acudir siempre a las importaciones para cubrir el déficit a bajos precios desde terceros países menos desarrollados y, a la vez, apoyar sus economías. Pero el tiro le ha salido por la culata a la UE. Los precios de las materias primas se han disparado en todos los mercados, y esos precios caros los están pagando los consumidores comunitarios, con alta capacidad adquisitiva, pero también los ciudadanos de los países pobres a quienes teóricamente se quería apoyar.

Los precios por sectores

En el comportamiento de las producciones y precios, cabrían destacarse las siguientes:

- Cereales: subidas medias por encima del 70% en el año donde las cebadas pasaron de 0,12 a más de 0,20 euros; los trigos blandos, de 0,13 a 0,24 euros, y los trigos duros, de 0,18 hasta 0, 36 euros. La subida se produjo por la mayor demanda mundial, malas cosechas en el exterior, stocks comunitarios a cero y, en menor medida, por su uso para biocombustibles. El incremento medio de los precios de los piensos superó el 35%.

- Girasol. Los precios en el campo pasaron de 0,24 a 0,45 euros el kilo de pipa por las malas cosechas en el exterior y la necesidad de importar.

- Ganadería. Los precios de la leche en el campo pasaron de 0,30 a 0,48 euros el litro por la falta de oferta en España y en toda la UE y por la reducción de la cabaña provocada por las reformas comunitarias y los abandonos.

El pollo ha subido por la reducción de la cabaña ante los precios de los piensos.

El principal motivo de la subida de los huevos ha sido la reducción de la cabaña de gallinas ponedoras ante la subida de los piensos.

El vacuno, el ovino y el porcino fueron la otra cara de la moneda en origen, aunque no al consumo. Precios estables o a la baja que se sumaron al incremento de costes de producción.

martes, 6 de noviembre de 2007

España, mayor productor de transgénicos de la UE. ¿Realmente nos debemos alegrar?




La noticia aparecía en agroprofesional.com a finales del mes pasado (España, mayor productor de transgénicos de la UE). En el enlace anterior se podrá leer la noticia al completo.

En una entrada anterior se abordaba el tema de los biocombustibles y su potencial real. Muy relacionado con este tema está el de los cultivos transgénicos que se abordará en esta nueva entrada.

Se habla mucho de ellos. Como en todo campo, contamos con defensores y con detractores. Las argumentaciones de los unos y de los otros son contradictorias en muchos casos. El siguiente artículo que transcribiré íntegro a continuación y sendos enlaces a dos de estas multinacionales (Monsanto y Syngenta Seeds) nos harán reflexionar nuevamente y nos motivarán a posicionarnos en uno u otro extremo: ¿a favor o en contra de estos cultivos modificados?

TRANSGÉNICOS: ¿A QUIÉN BENEFICIAN?

Alicia Gutiérrez Segovia. Curso 2002-03
Universidad Autónoma de Madrid

Resumen: La sociedad tiene dudas sobre los beneficios o perjuicios que puede ocasionar a la salud el consumo de alimentos transgénicos, ya que recibimos información de estos productos de dos polos opuestos. Por un lado, las grandes multinacionales de productos transgénicos relatan las grandes ventajas que puede aportar la ingeniería genética tanto para el medio ambiente como para la calidad de los alimentos y por otro lado, también recibimos noticias de las organizaciones ecologistas, contrarias a la comercialización de estos productos, que auguran los daños futuros que provocarán los trasgénicos.

En los últimos tiempos la manipulación genética de los organismos vivos ha pasado de ser una historia de ciencia-ficción a convertirse en el pan nuestro de cada día. Hemos asistido, con cierta impotencia, a la llegada de las primeras cosechas de cultivos manipulados genéticamente a nuestros privilegiados mercados europeos. La nueva tecnología se nos “vende” como la tecnología “del futuro”, pero se nos impone sin darnos opción a opinar y sin haber dado tiempo a evaluar sus peligros.

Pero, ¿qué hay de cierto en las grandes promesas de la industria sobre cultivos milagrosos, alimentos más sanos, y cuidado del medio? La cruda realidad es que los alimentos manipulados genéticamente no son más baratos ni más sanos, ni solucionan los problemas de la humanidad. Muy al contrario, la práctica totalidad de los nuevos cultivos han sido diseñados exclusivamente con el objetivo de aumentar las ganancias y el control del mercado mundial de alimentos por la industria agroquímica, que controla el gran negocio mundial de los herbicidas y plaguicidas químicos y que recientemente se ha fusionado con las grandes productoras mundiales de semillas.

Una gran proporción de estos cultivos se dedica a producir variedades que sean tolerantes a herbicidas, que se incorporan al “paquete” y obligan a su utilización, aumentando la dependencia del agricultor y asegurando a la industria un lucrativo negocio.

Le siguen en importancia las variedades insecticidas. Su cultivo a gran escala puede tener gravísimas repercusiones en los ecosistemas, al afectar a especies beneficiosas, como los insectos que transportan el polen de una planta a otra, o a insectos que se alimentan de las plagas. Sin embargo, en la carrera de la industria biotecnológica por acaparar mercados, estas cuestiones apenas han sido estudiadas y nuestros campos se están convirtiendo en ensayos experimentales a gran escala, sin tener en cuenta que si algo “sale mal”, no nos será posible controlar la “contaminación biológica” que estamos provocando.

Los consumidores somos los conejillos de indias de este increíble experimento, pues no han sido evaluados suficientemente los riesgos para la salud humana y a medida que la investigación avanza surgen mayores certezas de su peligrosidad para la salud.

Y en cuanto a solucionar el problema del hambre... Aunque nos lo repitan hasta la saciedad, sigue siendo falso que el problema del hambre en el mundo sea un problema de escasez de alimentos. Es un problema de reparto y de acceso a la tierra, a las semillas, al conocimiento, a la tecnología. Lo más irritante es que el aumento de la producción que promete la revolución biotecnológica no se dedica a alimentar a las poblaciones más necesitadas, sino a despojarlas de sus tierras y de sus semillas. El coste prohibitivo de las nuevas tecnologías dificulta el acceso de los programas públicos de investigación en mejoramiento de semillas y favorece el control del sector por media docena de compañías agroquímicas que acaparan el mercado e incrementar sus beneficios.

Así no se solucionan los problemas del hambre, sino que se pone en peligro el medio de subsistencia de la mitad de la población mundial que todavía vive de la agricultura, se atenta contra la biodiversidad mundial y se agrava el problema de acceso a los alimentos para los más pobres. Lejos de contribuir a solucionar los problemas del hambre, los cultivos transgénicos y el monopolio de las semillas son una amenaza para la agricultura sostenible, para la salud y para la seguridad alimentaria.

No hay pues una necesidad humana que justifique las innovaciones en biotecnología agrícola, hay criterios económicos pues la finalidad de la industria de la ingeniería genética es obtener ganancias y el mayor provecho de su inversión. Si los biotecnólogos estuvieran realmente comprometidos en alimentar al mundo, ¿por qué no se vuelcan en desarrollar nuevas variedades de cultivos más tolerantes a las malezas en vez de a los herbicidas? O ¿por qué no se desarrollan plantas fijadoras de nitrógeno o tolerantes a la sequía?

Los productos de la biotecnología debilitarán las exportaciones de los países del tercer mundo, especialmente de los productores de pequeña escala.

Aunque la biotecnología puede ayudar a mejorar la agricultura, su actual orientación promete más bien daños al medio ambiente, una mayor industrialización de la agricultura y una intrusión más profunda de intereses privados en la investigación del sector público. Hasta ahora la dominación económica y política de las corporaciones multinacionales en la agenda de desarrollo agrícola ha tenido éxito a expensas de los intereses de los consumidores, campesinos, pequeñas fincas familiares, la vida silvestre y el medio ambiente. La sociedad debe tener una mayor participación en las decisiones tecnológicas para que el dominio que ejercen los intereses corporativos sobre la investigación científica sea equilibrado por el control público.

Las industrias biotecnológicas se acojen a la protección que les brindan las ya conocidas patentes y derechos de propiedad, y que les ayudará a dominar el mercado e imponer sus deseos. Compárese con el monopolio de Microsoft en la informática personal y en la empresa en general con sus conocidos sistemas operativos (Windows XP, Windows Vista, Windows 2003) y con su paquete de ofimática (Office). Sus productos no son los mejores del mercado; sin embargo se han asegurado que casi todo ordenador que se vende venga con Windows preinstalado, y se han preocupado de bloquear a todos sus competidores.

¿Que harías si te dijeran que tanto el sistema operativo como las aplicaciones son gratuitas y tan buenas como las de Microsoft? ¿Te plantearías pagar por algo de lo que puedes disponer gratuitamente? Lo curioso es que la alternativa gratuita es una realidad, pero aún no está muy extendida entre los usuarios convencionales de ordenadores. Ninguno de mis ordenadores tiene Windows y no lo hecho en falta. Pero el 99% de los mortales sigue pagando por algo que ya es una "commodity", y por lo tanto ya carece de argumentación para seguir cobrando por ello.

A las multinacionales que están detrás de los transgénicos no les tiembla la mano a la hora de intentar imponer sus deseos y seguir aumentando su posición de monopolio. Sirvan de ejemplo las informaciones vertidas en algunos medios para ver algunas de las desagradables consecuencias que conllevan:

* Trabajadores y trabajadoras sin tierra fueron reprimidos por ocupar un campo transgénico ilegal (geroa.org)
* Monsanto gana a agricultor canadiense y va contra mexicanos (Greenpeace México)
* La semilla del suicidio (Cientos de campesinos indios deciden quitarse la vida al no poder asumir los costes de los cultivos) (EL PAIS)

martes, 23 de octubre de 2007

Biocombustibles: ¿bendición o placebo?



Este artículo de Joel K. Bourne Jr. aparecido en la edición on-line española de la prestigiosa revista National Geographic el pasado día 1 de octubre de 2007 aborda en cierto detalle el tema de los biocombustibles, dejando al descubierto sus posibilidades reales a día de hoy de poder llegar a ser una solución factible para suplantar a los combustibles fósiles y poder contribuir a frenar el fenómeno del calentamiento global.



Las conclusiones parecen claras. Salvo excepciones (véase el caso de Brasil), fabricar combustible de productos agrícolas puede ser bueno para el planeta… pero sólo tras un par de avances. Ya que a día de hoy el balance energético del etanol de maíz es negativo para la naturaleza. Mejor balance tiene el etanol procedente de la caña de azúcar (se obtiene más del doble de etanol por hectárea que del maíz, al tiempo que se requiere menos energía para su fermentación).

Para más detalles se recomienda leer el artículo al completo en el siguiente enlace.

Resultan curiosos algunos datos revelados por el artículo.

Hace un siglo, el primer automóvil de Henry Ford funcionaba con alcohol, mientras que Rudolf Diesel arrancaba el suyo con aceite de maní. Pero ambos inventores descubrieron que el “aceite de piedra” (petra oleum o petróleo), después de ser refinado ligeramente, daba mayor rendimiento por litro que el combustible vegetal, y que además era más barato. Y como en economía el precio es determinante, pronto el petróleo reemplazaba a los combustibles vegetales.

En aquella época y durante todas estas décadas poco parece haber importado el medio ambiente. Porque "la pela es la pela". Pero una vez que se ha visto ya relativamente cercano el agotamiento de algunos combustibles fósiles (fundamentalmente el petróleo), muchos países están procurando proveerse de sustitutos a la gasolina y el gasóleo. El fin medioambiental de los biocombustibles a día de hoy es sólo una excusa. Esto queda muy patente fundamentalmente en los Estados Unidos que se ha centrado en la producción de etanol a partir de maíz. Paradójico es el hecho de que en algunos estados próximos a los centros de producción de biocombustibles el coste de éstos ya es inferior al de la gasolina, aunque no es así en otros estados más alejados de estos centros (por los costes añadidos de su transporte).

En Brasil la argumentación tampoco era medioambiental, sino la de evitar la dependencia de los países productores de petróleo.

Producir etanol de maíz consume casi tanto combustible fósil como el que reemplaza. La mayoría de las plantas de etanol queman gas natural o, cada vez más, carbón para crear el vapor que requiere la destilación, añadiendo emisiones de combustible fósil al CO2 emitido por la levadura. Cultivar el maíz también requiere fertilizantes de nitrógeno, hechos de gas natural, y un uso extenso de maquinaria agrícola que funciona con diesel.

El proceso se puede mejorar. Pero todavía se deben realizar más progresos, incluyendo la búsqueda de otras producciones vegetales a partir de las cuales se pueda conseguir el preciado combustible: como por ejemplo a partir de algas.

Pero también han de ser tenidos en cuenta otros factores como el encarecimiento de las materias primas, que repercute en el coste de la alimentación animal y en el precio final de los productos que adquiere el consumidor. Y no olvidemos la amenaza de la deforestación.

Importante también es el hecho de poder garantizar el derecho a la alimentación. Recordemos que muchos millones de personas pasan hambre en el mundo, mientras grandes cantidades de producción vegetal se destina a biocombustibles.

La alimentación animal también va a ser un problema por los incrementos en los costes que se han venido produciendo en cereales tradicionalmente destinados a este fin. Aunque en España el precio de los cereales no atienda fundamentalmente a la demanda de biocombustibles, si que ésto es mucho más cierto en otros países como Estados Unidos. Y en un contexto de economía global donde cualquier cambio de tendencia afecta al resto del mundo, España se está viendo afectada por la gran presión que ejerce la demanda de cereales (tanto para biocombustibles como para la alimentación de países con economías en expansión).

Queda un largo camino por recorrer...

Espero que al menos las decisiones sean tomadas a conciencia y pensando en un futuro donde no se creen mayores problemas al intentar buscar soluciones al problema que podrá llegar a ser el abastecimiento de combustibles.

Motivos para hacernos reflexionar no faltan...

jueves, 20 de septiembre de 2007

Reforma y Adecuación Integral de los sectores ovino y caprino



Este comunicado que aparece en la Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE) parece corroborar que el MAPA pretendería abordar la crisis del sector ovino. Aunque tengo mis dudas de que se articulen todas las posibles medidas. Al final me temo que se exigirá que el sector intente aumentar aún más su rentabilidad, en este escenario cada vez poblado de más variables de marcado signo negativo.

martes, 4 de septiembre de 2007

Un hotel de cinco estrellas para ovejas

En este momento tan complicado por el que están atravesando los ganaderos de ovino de leche y por lo que a mi me toca de aquellos que pertenecen a cooperativas ganaderas que aún siguen dependiendo de la industria láctea para dar salida a la mayor parte de la producción de sus socios, he llegado a un reportaje publicado en el Magazine de el periódico El Mundo ya hace un par de años (Domingo 11 de Septiembre de 2005) que no me ha dejado indiferente y que ha suscitado mi admiración.

Este proyecto empresarial constituye un auténtico ejemplo que demostrará al sector que existen formas de hacer rentable una ganadería de ovino de leche.




Aire acondicionado, salas impolutas, ausencia de olores e insectos, comida a la carta... Podría ser un establecimiento de lujo, pero se trata de el Pago Los Vivales, explotación ganadera de Zamora, cuyos dueños han introducido un nuevo concepto: los rebaños sin pastoreo. En esta exclusiva granja, los hermanos Moralejo han invertido 4,5 millones de euros, que ya están dando fruto: producen 600.000 kilos de leche al año y en 2006 comercializarán su propio queso.

POR MANUEL DARRIBA
FOTOGRAFÍAS LUIS DAVILLA















A ocho kilómetros del centro de Zamora, el verano ha hecho arder la meseta. Por fortuna, el agua no escasea en esta zona donde se levanta el Pago Los Vivales. Esta granja, en el municipio de Coreses, podría ser un hotel de cinco estrellas para el ganado de los hermanos Moralejo. Sus 3.500 ovejas serían la envidia de cualquiera en una provincia que encabeza el ranking español respecto a la producción de leche de oveja. No en vano sus propietarios —José Luis y Juan Ángel Moralejo, de 42 y 38 años, respectivamente— han invertido en un año 4,5 millones de euros para crear una explotación poco convencional.

La primera sorpresa se produce al traspasar la verja: los trabajadores van uniformados de verde sanitario. La duda de si estamos en un hospital se agudiza cuando José Antonio Requejo, el veterinario, muestra "la gran novedad". En lo alto de la explanada, seis casetas prefabricadas impolutas albergan las nodrizas para los animales recién nacidos. Entrar es un alivio: de los 35 grados del exterior hemos pasado a poco más de 20. Unos fluorescentes azules producen una luz tenue y las mosquiteras mantienen el ambiente limpio. Casi no hay olor a oveja, pese a los 20 corderos que dan sus primeros pasos sobre un pulcro piso de plástico. La estructura del suelo en rejilla tampoco deja que las heces de las crías se acumulen. Ni siquiera parece desentonar el horno microondas sobre una repisa. "Para calentarles el calostro", explica Requejo. "El primer medio litro de alimento que toman en su vida es calostro. Luego les damos leche en polvo a través de esas tetinas". La mezcladora de leche está rotando para surtir unas boquillas de biberón que los corderitos lamen con avidez.

Éstas son las primeras ovejas españolas que conocen las bondades de una nodriza. "No hay ninguna granja que separe a los corderos de sus madres durante las primeras semanas de vida", asegura Requejo, de 33 años. "Hemos copiado el sistema de las granjas de porcino. El mundo del cerdo siempre va por delante". El precio de cada caseta equipada es disuasorio: 24.000 euros, y lleva la firma de una empresa de Lleida. Los compradores tienen clara una obviedad: el bienestar de los corderos hace caja. "Están aquí 40 días. Hemos tenido lotes de 150 reses con mortalidad cero", apunta Requejo. "En ganadería un 10% de mortalidad entra dentro de lo normal. En las primeras 48 horas, durante las que se consideraría mortalidad de parto, estamos en un 2%".

El relativo silencio de los corderos contrasta con el barullo de las ovejas en ordeño; 1.600 reses de la explotación son productoras de leche y se someten al rito diario en una sala mecanizada donde no faltan mosquiteras ni aire acondicionado.

Sin estrés. El cicerone Requejo abre su chistera de novedades: "A un ganadero de los de siempre le dices que las traes a ordeñar sin ponerles comida y te trata de loco, te dice que no entrarían. Y aquí se apiñan. Como tienen pienso todo el día, entran sin la angustia de comer y con el alivio de soltar la leche". La granja produce unos 600.000 kilos al año, que hasta hace poco vendía a una conocida firma de quesos. El destino de la leche de oveja es convertirse en queso o postre de calidad. Desde hace más de un mes, los Moralejo producen su propio queso: 300 kilos al día, unas 100 piezas, que se van acumulando en las cámaras de curación durante seis meses. La primera remesa saldrá a la venta en 2006.

En las cuadras se confirma que los comederos están siempre llenos; un sistema de tubos los conecta con los silos. El estrés parece ajeno a estas ovejas perennemente saciadas. Ni siquiera les molesta que bajo la paja haya asfalto. ¿Una excentricidad? "Normalmente, los suelos de las granjas son de tierra. La creencia es que ésta permite que se filtren mejor las heces, pero al llegar a un cierto punto también se crea una capa impermeable", ilustra el veterinario. "El cemento se desinfecta mejor", añade José Luis Moralejo. Cada oveja dispone de unos dos metros cuadrados, más que un manifestante en La Castellana. Y si José Luis le da a un botón, las aberturas laterales quedarán cubiertas por un cortinaje automático. "Esto nos permite conservar temperaturas más frescas en verano y más calientes en invierno". Las cortinas dan paso al viento estival diurno y cortan los aires invernales y nocturnos. El sol no es problema en unas naves cuyo eje principal va de este a oeste. Estos establos se han planificado mejor que muchas viviendas.

Hasta hace un año los hermanos Moralejo tenían una relación muy distinta con el ganado. En lugar de esforzarse en darle buena vida se dedicaban a sacrificarlo. "Nuestro padre ya era carnicero", cuenta José Luis. "Tuvimos un matadero de ovejas que era el segundo de España. Sacrificó 700.000 reses el último año y empleaba a 120 personas, la plantilla más grande de Zamora". Casualmente, el primer matadero de España estaba a pocos kilómetros. Así que los Moralejo aceptaron la fusión. Pero la cosa no funcionó y vendieron su parte.

La pareja personifica bien el cambio operado en la ganadería de ovino española. La bucólica estampa del pastor en el campo casi ha desaparecido. Con ella se va un régimen de trabajo esclavizante. Desde hace unos 20 años la producción de ovino se ha confinado en establos, pero los Moralejo quisieron dar un salto más drástico. "El típico pastor ordeña a las siete de la mañana y a las ocho de la tarde. Está esclavizado todos los días. Nosotros buscábamos un trabajo más industrial", explica Juan Ángel.

Y empezaron a reunir gente. "Tres o cuatro personas habían estado con nosotros en el cebadero de corderos, ellos fueron la columna vertebral. Los demás, hasta 12, prácticamente no sabían lo que era una oveja. Venían de las viñas, la hostelería... Incluso hay un auxiliar de enfermería". Requejo añade: "Para industrializar el ovino, la clave es el personal. Puestos y trabajos concretos. Hay cuatro grupos de trabajo: comida, ordeño, cuidado general y quesería. No se entremezclan; hay gente que está en ordeño y nunca ha subido a las naves de arriba".

Amigo como parece de las frases lapidarias, el veterinario Requejo asegura que "el oficio de ganadero está a punto de extinguirse". "Es el único en el que se es todo: empresario, técnico y obrero". El único, también, en el que se trabaja sin horarios ni fines de semana. En contraste, el Pago Los Vivales más bien parece una cadena de montaje. En el ordeño siguen siendo laborables los sábados y domingos, pero los empleados de este equipo tienen jornada continua —de mañana o de tarde— y descansan cada cuatro días. En cuanto a esfuerzo físico, todo está programado para no mover grandes pesos. Joaquín, el encargado de hacer los piensos, trasvasa toneladas de cebada, alfalfa o maíz desde los silos a la mezcladora tocando botones. En la sala de ordeño se ponen y quitan pezoneras con un ligero movimiento de brazos. "Yo venía de las viñas y eso sí que es duro", afirma Asunción Campo, de 36 años, al pie de la ordeñadora. "Esto es muy llevadero, y a mí me gusta".

A su compañera Lorena Prieto, de 22 años, lo que más le gusta "es el ambiente entre compañeros". Como la mayoría de los operarios —cinco mujeres y siete hombres—, vive en un radio de 10 kilómetros. Para los Moralejo ha sido fundamental la cercanía de la plantilla, que permite rentabilizar unos sueldos fijados por el convenio sectorial en 810 euros.

Control total. Tanto bienestar no es el fin sino el medio. "La industrialización era nuestro primer gran objetivo. La otra parte importante es la calidad del producto final", subraya Juan Ángel Moralejo. "Seguir el producto, desde el primer gramo que come la oveja hasta el último gramo de queso". Adiós a aquellas ovejas que pastaban libres en prados y dehesas. ¿No habría que hacerles un réquiem? Los Moralejo y su doctor, firmes partidarios de la ganadería intensiva, responden al unísono: no. "Cuando se cosecha el maíz, la oveja pasa por el campo comiéndoselo. Y lo mismo pasa con la cebada. Pues aquí se los das todo el año y en raciones controladas. Diferente sería si nos salimos de las materias nobles para ir a otra cosa", puntualiza el veterinario. "Y la vida sedentaria no influye en absoluto en la calidad de la leche y la carne".

Si una oveja trashumante recorre, pongamos, 300 kilómetros al año de ruta en su migración hacia los pastos, las de la granja de Coreses limitan sus movimientos a los jugueteos en los cubículos y los pocos metros que las separan de las máquinas de ordeño. En materia reproductiva, al menos, siguen unos hábitos más naturales. "Toda se hace con monta", explica el veterinario. "Sólo usaremos inseminación cuando queramos introducir un determinado material genético. Programamos las montas a lo largo de todo el año para que también haya partos de forma continuada. Lo ideal es una media de 1,5 corderos por oveja y año".

Requejo pone la guinda a sus teorías de producción con la visita a la quesería, tan automatizada que sólo necesita dos operarios: "¿Qué es una industria alimentaria artesana? ¿Aquélla en la que se trabaja con las manos? Aquí la mano no toca nada, y eso incluso resulta más seguro para el consumidor". En el proyecto de los Moralejo, la calculada asepsia de este hotel de cinco estrellas es la mejor garantía para los 200.000 quesos que esperan fabricar cada año.

Granja Pago Los Vivales en www.baltasarmoralejo.com y tel.: 980 55 82 21.